"Siempre he tenido el concepto de que mi madre es joven pero según
cumplo años yo y me hago más adulta me doy cuenta de que ella envejece, y
aunque tenemos mucha conexión, le hablo como si fuera su abuela, no me
paro a pensar que tiene una vida aparte"

son las palabras de Ana, de 35 años, participante en un sondeo realizado por ZEN para averiguar cómo es la relación real de los hijos adultos con sus padres mayores.
Noticia: https://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2016/11/23/582d9b5422601d5b258b45e3.html
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